Original francés artículo : Les législatives irakiennes s´organisent dans la violence
By Vadim Kadenka
Translated lundi 8 février 2010, par
Dos atentados, 55 muertos. En Bagdag resuena cada día el ruido de las bombas
Desde junio de 2009, más de 300 iraquís han perdido la vida en un recrudecimiento de los atentados antes de las elecciones generales del 7 de marzo. Así, en el espacio de pocos días, la capital iraquí ha sufrido varios ataques contra hoteles y un instituto médico-legal, provocando más de cincuenta muertos.
Todos los observadores habían advertido de un eventual riesgo de empeoramiento de la situación al acercase el escrutinio. Y, en este contexto, la exclusión de los sunnitas de las legislativas del 7 de marzo, hace temer lo peor. Estas elecciones generales deberían simbolizar el retorno a la política de esta minoría (el 36%) tras el boicot al anterior escrutinio en 2005 y ratificar el proceso de reconciliación nacional. Pero la decisión del gobierno iraquí, dominado por los partidos chiítas (el 55%) de excluir a 511 candidatos mayoritariamente sunnitas (entre ellos el ministro de Defensa) de las legislativas, so pretexto de simpatizar con el antiguo partido Baas de Saddam Hussein, corre el riesgo de relanzar las tensiones interconfesionales. Los dirigentes sunnitas han denunciado una maniobra gubernamental como una forma de asegurarse el éxito electoral.
Preocupado, Washington envió sobre el terreno al vicepresidente, Joe Biden. Al día siguiente de esta visita, el presidente iraquí, Jalal Talabani, solicitaba a la Corte Suprema revisar la legalidad de este procedimiento. Al mismo tiempo, la retirada de las tropas norteamericanas, prevista el 31 de agosto, prosigue con la retirada de los marines de la provincia de Anbar (a 115 km. de Bagdad), traspasando el poder al ejército de tierra. En el mismo momento que entramos en el séptimo año de ocupación de Iraq, la preparación de la guerra se está debatiendo en Inglaterra, ante la comisión Chilcot, donde ha iniciado la audiencia el ex primer ministro, Tony Blair. Anteriormente, dos antiguos abogados implicados en la operación afirmaron haber advertido al Foreign Office de la ilegalidad de la misma.